La primera causa que influye es, sin duda, la tasa de paro juvenil que alcanza un 52,1% y tan sólo un 55% de los que trabajan ven posible hacer
frente a los gastos de alquiler. La adquisición de una vivienda, dada
la capacidad de endeudamiento que implica, directamente, la descartan.
La segunda causa es el precio de la vivienda que en la última década ha subido muy por encima de su valor real.Tampoco el alquiler parece ser una alternativa fácil ya que los y las jóvenes que trabajan deben dedicar una media del 42% de su sueldo para poder alquilar una vivienda y sólo el 55% de esos y esas jóvenes que trabajan pueden hacer frente a todos sus gastos.
Hasta el año 2008, las causas fundamentales venían de
la mano de aspectos culturales, modelos familiares y políticas públicas.
En España, es curioso, pues el proceso de emancipación
no se da al margen de la familia como ocurre en otros países, sino que
se trata de una decisión en la que participan todos los miembros del
núcleo familiar y en la que influyen proyectos de cara al futuro
consensuados, como la formación y expectativas en el mercado laboral.
Los padres españoles suelen tener una idea fija y es
que no permitirán que sus hijos “vivan de cualquier manera”. Del mismo
modo, los jóvenes no abandonarán sus casas si ello conlleva vivir en
condiciones de peor calidad.
A esto se unen otros aspectos culturales típicos en
España como la existencia de pocos jóvenes españoles dispuestos a
cambiar de lugar de residencia, pese a que la crisis está modificando
esta tendencia y al esquema prioritario y clásico de emancipación con el
objetivo de formar su propia familia.
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